BSN 2017: lo bueno, lo malo, y lo que hay que mejorar para el próximo torneo

Analizamos la temporada que recién concluyó; una campaña llena de emociones dentro y fuera de la cancha.

Marcos Mejías Ortiz / @PinturaDeportes / @marcosmortizpr / enlapinturadeportes@gmail.com 

El dirigente Carlos González conquistó su primer
título en su carrera en el BSN con los
Piratas de Quebradillas.
(Foto: Marcos Mejías Ortiz) 
La campaña 2017 fue una campaña de altos y bajos para el Baloncesto Superior Nacional (BSN). La principal liga deportiva de Puerto Rico tuvo sus buenos momentos en cancha y otros para olvidar durante sus cuatro meses de acción

La temporada 2017 del BSN concluyó con el campeonato de los Piratas de Quebradillas, bajo la dirección de Carlos González, quien en su segundo año como técnico en propiedad conquistó su primer cetro, y ahora toca el análisis de un año complicado y lo que nos puede esperar para el 2018.

A continuación, un resumen de lo bueno, lo malo y lo que se puede mejorar camino al 2018.

Lo bueno
-Menos back to back: por años, una de las constantes quejas era lo pesado del calendario de juegos del torneo. Para el 2017, hubo una baja considerable en partidos jugados en noches consecutivas, con solo los Santeros de Aguada teniendo la mayor cantidad con apenas cinco (5) en la serie regular. Otros equipos tuvieron cuatro, mientras que el equipo con menos lo fue los Atléticos de San Germán (2).

-Juego de Estrellas: Luego de varias temporadas de ausencia, el BSN retornó con el clásico de mitad de temporada bajo el formato de Este contra Oeste. La afición de Aguada respondió al asistir a la cancha Ismael “Chavalillo” Delgado los dos días de actividades, y el partido estelar en sí, fue uno muy entretenido. 

Gary Browne, de San Germán, fue escogido como el
Jugador Más Valioso
de la serie regular.
(Foto: Marcos Mejías Ortiz) 
-Desarrollo de jugadores: La campaña 2017 fue una en la cual pudimos observar la evolución de algunos canasteros que muy bien podrían ser parte de la selección nacional de Puerto Rico en un futuro muy cercano. Encabezados por el Jugador Más Valioso y Más Progreso Gary Browne, fuimos testigos de la mejoría del centro Jorge Bryan Díaz (Equipo Ideal), de Devon Collier (Equipo Defensivo), Chris Gastón (Mejor Sexto Hombre), Chris Ortiz (Novato del Año), Gilberto Clavell (Defensa del Año). Mención especial por el retorno de Nathan Peavy (Cariduros de Fajardo), quien viene de una dura lesión de rodilla que frenó su carrera por varios años.

-J.J. Barea, el dirigente: una de las mejores noticias de la campaña fue el comienzo de la carrera como técnico del todavía jugador, el armador José Juan Barea. Luego un poco de polémica a nivel local, el canastero de la NBA dio sus primeros pasos  como dirigente en propiedad al hacerse cargo de sus queridos Indios de Mayagüez. Bajo la tutela Barea (9-6), los Indios lograron el pase a la postemporada por primera vez desde el 2014. 

-Amplia cobertura televisiva: el BSN tuvo una extensa presencia con sobre 80 partidos transmitidos por televisión al sumar serie regular y postemporada. Que una liga tenga esa exposición es clave para que mantenga su relevancia entre el público. 

Chris Ortiz, de los Cariduros, fue el
Novato del Año.
(Foto: Marcos Mejías Ortiz) 
-Temporada competitiva: Aunque los Santeros de Aguada y Cariduros de Fajardo dominaron la serie regular, ambos no pudieron sostener la ventaja de cancha local cuando los dos perdieron en casa en el juego decisivo de la etapa semifinal. Crédito a los campeones Piratas de Quebradillas, que fueron el tercer clasificado en lograr el título, y a los Capitanes de Arecibo, que defendieron su corona hasta el final. Mención especial para los Atléticos de San Germán, que fue el equipo cenicienta y favorito de muchos, y a Fajardo por su retorno a la liga bajo el esfuerzo del armador Carlos Arroyo. A esto se la agrega que de las siete series de postemporadas, más de la mitad (4) fueron al máximo de siete partidos, mientras que seis emparejamientos se decidieron en seis juegos. 

Lo malo
-La suspensión de “Javi” González: se simpatice o no, el reglamento está para cumplirse, y el BSN optó por suspender al canastero Javier “Javi” González, de los Vaqueros de Bayamón, cuando este demandó a la liga por el incumplimiento de contrato que el canastero ha reclamado contra los Cangrejeros de Santurce, equipo que recesó en el 2017. González, eventualmente, desistió de la demanda y pudo jugar el resto del torneo. Sin embargo, la liga lleva muchos años con la situación de la falta de pago por los equipos con muchos jugadores y la suspensión de González fue repudiada por los fanáticos del baloncesto que apoyaron al jugador. 

Franklin Western, gerente general de Bayamón,
fue suspendido por el BSN por el
asunto de un cheque en una transacción con Humacao.
La liga,  eventualmente, le quitó el castigo.
(Foto: Marcos Mejías Ortiz) 
-La mudanza de los Caciques de Humacao y el cheque misterioso: en un movimiento que pudo crear un pésimo precedente, la liga aprobó, en plena serie regular, la relocalización de la franquicia de los Caciques de Humacao hacia Isabela para convertirlos en Gallitos. Luego de un inicio sólido, los Caciques cayeron en una mala racha, dentro y fuera de la cancha, de la cual no se pudieron recuperar. Su mejor canastero, Brandon Costner optó por firmar en la liga de China y se fue, comenzaron las quejas por falta de pago, el dirigente Flor Meléndez renunció, la liga le hizo un préstamo al equipo para que pudiera costear algunos gastos, y como parte de un cambio con los Vaqueros de Bayamón, surgió el dilema de un cheque firmado por la gerencia de bayamonesa y que fue cambiado, y no reportado a la liga, por su contraparte humacaeña. Bajo esos vientos de tormenta, el equipo se mudó a Isabela, el alcalde de Humacao radicó una demanda, y los abonados de los exCaciques expresaron su molestia por la mudanza. Franklin Western, gerente general de Bayamón, fue suspendido, pero luego le quitaron el castigo. A su vez, el exapoderado de Humacao, Daniel Maes, fue expulsado de la liga.  

-Actos deplorables: la postemporada fue una excelente y competitiva en cancha, pero lamentablemente, varios incidentes tuvieron extensos titulares que en nada aportan a la imagen de la liga. El ex coapoderado de Mayagüez, Carlos Crespo Muller, le dio un puño a traición al árbitro Ricardo Rodríguez durante el cuarto partido de la serie de cuartos de final ante los Santeros de Aguada. Crespo, quien había renunciado a su puesto unos días antes del incidente, fue suspendido de por vida del BSN. Sin embargo, en este caso, aún quedan pendientes  varias interrogantes: ¿Cuál fue el castigo para la franquicia de Mayagüez? En el caso de Crespo, si era un fanático más (como él publicó en su carta de renuncia), ¿pagó por su taquilla o fue invitado por el equipo?

En otro acto de mala publicidad, Félix “Felo” Rivera, apoderado de los Cariduros, se vio involucrado en un incidente cuando fue a las gradas del coliseo Raymond Dalmau en Quebradillas para arrebatarle a un fanático, que entró al tabloncillo, un cartel con la imagen del armador Carlos Arroyo personificando a la muñeca Barbie, en un acto que se puede considerar sexista. Dos malas no hacen una buena: el fanático no tenía derecho a entrar al campo de juego, mientras que Rivera no debió perder el control. Rivera solo recibió dos partidos de suspensión por parte de la liga, ¿inconsistencia a la hora de castigar?

El refuerzo de Bayamón, Jeleel Akindele, fue
víctima de un acto de racismo
en un partido de postemporada.
(Foto: Marcos Mejías Ortiz)
No se puede pasar por alto, los desgraciados incidentes de racismo que se escenificaron en las cancha de Bayamón y Aguada. En el Rancho Vaquero, un fanático de Fajardo entró a la cancha con un peluche de un mono con una camisa con el apellido del jugador de Bayamón, Jeleel Akindele. Mientras, en la semifinal en Aguada, un irresponsable le gritó “mono” a Walter Hodge, de los Capitanes de Arecibo. En Europa, actos como estos son repudiados y fuertemente castigados, como, por ejemplo, que el equipo local donde se suscitó el incidente juegue a puerta cerrada. La liga reprochó los incidentes, pero no se vio un castigo de fuerza para persuadir que esto no vuelva a ocurrir. 

Mientras, en la serie entre Arecibo y Aguada, se suscitó un incidente cuando el dirigente de los Santeros, Eddie Casiano, escribió en su cuenta de Twitter sobre una alegada amenaza de muerte, y aunque no mencionó nombre, la apreciación del mensaje fue que dicha amenaza provino del base Denis Clemente, de Arecibo. Clemente negó la supuesta intimidación, mientras Casiano pasó la página con un mensaje en Facebook.

Lo que hay que mejorar
Javi González, a la derecha, aún no ha recibido su paga
por su trabajo
con Santurce el año pasado.
(Foto: Marcos Mejías Ortiz)
-Mudanzas, recesos, falta de pagos: La temporada 2003 fue la última ocasión en que la liga repitió los mismos equipos de la temporada anterior. Desde la campaña 2004, siempre ha habido cambios de franquicias, ya sea por mudanzas o recesos. La estabilidad de los equipos es clave para la salud de la liga. El reto es grande, en especial por la complicada situación económica que vive Puerto Rico, que verá muchos recortes, y el baloncesto no estará exento. Ahora viene la temporada muerta, y en años anteriores, era cuestión de tiempo para que vinieran los reclamos por falta de pagos a jugadores. Ya es hora de poner fin a esta situación, o al menos, atenderla de la mejor manera. 

-No Back to back en la postemporada: Algo difícil de entender, si en la serie regular hubo una disminución considerable de juegos en noches seguidas, ¿por qué en la postemporada se programan back to back? Por ejemplo, solo en dos ocasiones en la serie regular, San Germán tuvo juego en noches seguidas, o sea, en 86 días. En 11 días en su serie de cuartos de final ante Quebradillas, jugaron en noches seguidas dos veces. En la semifinal, hubo un back to back en cada duelo. En la postemporada, debe haber más descanso por el bien de los jugadores y del espectáculo. 

-Mayor agresividad para promocionar: En términos generales y con varias excepciones, la liga tuvo presencia en las redes sociales, con crédito a los Indios de Mayagüez, Piratas de Quebradillas, Leones de Ponce y Capitanes de Arecibo. Ahora bien, queda mucho trabajo por hacer. Hay equipos que no tienen presencia en los medios modernos, mientras, hay equipos que tienen dos o tres cuentas en redes como Twitter, ¿cómo eso es posible? No todos los partidos pueden ser televisados, y por varios años, equipos como Arecibo, Quebradillas y Ponce, transmiten sus partidos por Internet. Antes lo hacían de manera gratuita, este año empezaron a cobrar. No es descabellado ponerle precio a esas transmisiones; el problema es que lo que pedían a cambio fue muy oneroso. Muy bien la liga podría tener un tipo de “League Pass” por You Tube,  aplicación que tienen muy abandonada y que resucitó para el séptimo juego de la serie final. Debido a la recesión económica, de Puerto Rico se han ido alrededor de 500,000 personas, muchas de ellas seguidores del baloncesto y de seguro buena parte de ellos le gustaría ver dichos partidos y podrían pagar un precio razonable por una subscripción. No se puede ver todo como un gasto, hay que invertir y la liga necesita buscar dinero de otras áreas para no depender exclusivamente del gobierno.  

-Control de las redes sociales: Las redes sociales llegaron para quedarse y son parte fundamental de la promoción de la liga. Ahora bien, se han dado varios incidentes por estos medios y el BSN, quizás, se vea en la obligación de imponer sanciones si alguna persona ligada a la liga cae en alguna conducta inapropiada, como tener argumentos de contenido fuerte, como se alega tuvo el refuerzo de Arecibo, Devon Jefferson, o como pasó con el incidente Casiano-Clemente, o por quejas por el arbitraje. 

-Fecha del torneo: Con las nuevas ventanas de FIBA que inician el próximo mes de noviembre, lo mejor para la liga sería mover el torneo y jugar, como hace el mundo moderno, de octubre-noviembre a mayo. Si la liga se atreve hacer el cambio, está por verse, pero lo que no es saludable, es cambiar el inicio y final del torneo prácticamente todos los años. La liga tiene que establecer una época específica para jugar. 

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