Ivelisse Echevarría: “te queda ese vacío de no lograr la medalla (olímpica)”

La exlanzadora, única mujer abanderada a nivel olímpico, hace un repaso de su legendaria carrera y aunque hizo historia en Atlanta ’96, lamenta no haber llegado al podio en las Olimpiadas

Por Marcos Mejías Ortiz / @marcosmortizpr / enlapinturadeportes@gmail.com

En el 2003, Ivelisse Echevarría fue exaltada al Salón de la Fama del Sóftbol
Internacional. (Foto: Marcos Mejías Ortiz) 
CAGUAS. Hace poco más de dos semanas se conmemoró el vigésimo aniversario de la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996.

Dicho acto de apertura fue uno histórico para la delegación de Puerto Rico, la cual fue comandada por la legendaria lanzadora de sóftbol Ivelisse Echevarría, hasta la fecha, la única mujer en haber sido abanderada en las Olimpiadas.

Aquellos Juegos Olímpicos marcaron el fin de una de las mejores carreras deportivas que haya visto el deporte puertorriqueño. Si una persona merecía el honor de cargar la bandera ante millones de espectadores en el escenario deportivo más importante del planeta lo era Echevarría. Su resume de 18 años en la selección nacional femenina de sóftbol es digno de admirar.

Cinco preseas (tres de oro y dos plata) en Juegos Centroamericanos y del Caribe; tres medallas de plata en Juegos Panamericanos, participación destacada en Mundiales, marcas individuales que siguen vigentes, son algunos de los logros obtenido por Echevarría en su carrera, que le llevó a ser una de las figuras más relevantes, no solo del sóftbol, sino del deporte en Puerto Rico.

Sin embargo, de manera increíble, el sóftbol llegó tarde a su vida, pues su primer deporte fue pista y campo, destacándose en lanzamiento de la bala. Una vez comenzó a jugar en el diamante demostró destellos de que sería una gran lanzadora y a la misma vez con potencia en el bate. Fue ahí que el entonces dirigente Alejandro “Junior” Cruz tuvo la visión de que Echevarría se dedicara solo al sóftbol y los resultados futuros respaldaron aquella decisión.  

“Gloria a Dios por la decisión que tomó Junior en aquel momento (1978), porque hoy puedo agradecerle eso”, recuerda Echevarría con mucho orgullo sobre quien fue su jefe, dirigente y maestro que falleció en 1993.

El pasado 19 de julio, la exjugadora, exaltada al Salón de la Fama del Sóftbol Internacional en 2003, recordó aquella ceremonia inaugural en una entrevista con En la Pintura Deportes. Pero aparte de conversar sobre dicha gesta histórica, se aprovechó la oportunidad para charlar con ella un poco sobre su carrera. 

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Echevarría indicó que tuvo la marca nacional en bala mientras competía con la Universidad Católica de Ponce en la Liga Atlética Interuniversitaria, récord que estuvo vigente hasta que Vicky López le superó.

¿Desde niña pista y campo fue su primer deporte?

Sí, recuerdo participando en los field days en la escuela elemental, intermedia y superior. Mi desempeño en esos eventos, en escuela superior, me clasifica para la beca en la Universidad Católica (Ponce)

La exlanzadora muestra con orgullo la bola con la que logró un partido sin
hits ni carreras ante Belice en los Juegos Panamericanos de 1983.
(Foto: Marcos Mejías Ortiz) 
¿Cómo el sóftbol llegó a su vida?

Eso fue un día que salgo con mi mamá y cuando vuelvo hay una actividad en el parque cerca de mi casa (que hoy día lleva su nombre), y había un grupo jugando contra otro barrio y el dirigente me dice ‘vente, para que batees’, y yo le digo ‘tú estás loco, yo ni sé coger el bate’. Di una línea, y de ese momento me enseña como los nenes chiquitos ha como coger el bate, ponerme el guante y me entusiasmo. En la universidad tomé la electiva de sóftbol con el profesor Gilberto Álvarez y ahí empiezo a pulir la técnica

Calín Velázquez, lanzador de Puerto Rico, me ve jugando  y llama a (Alejandro) Junior Cruz (futuro alcalde de Guaynabo, 1980-1993) dirigente de Puerto Rico, y me recomienda y me invitan a las prácticas de la preselección.

Llego como lanzadora y me enseñan a jugar primera base y me destaco como una bateadora de poder. Fui cuarto bate del Equipo Nacional. En Cuba 1982 (Juegos Centroamericanos y del Caribe en La Habana), me premian como la mejor lanzadora y campeón bate.

Echevarría indicó que el practicar el lanzamiento de bala le benefició a la hora de convertirse en lanzadora en sóftbol. La inmortal recordó que fue certificada para representar a Puerto Rico en sóftbol y pista y campo para los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 1978 en Medellín, Colombia, pero ahí fue entonces que Junior Cruz (también exaltado al Salón de la Fama en 1993) prácticamente la encaminó al sóftbol, dejando a un lado el lanzamiento de bala.

Cuando se concentra de lleno en el sóftbol, ¿pensó que iba a tener una carrera tan productiva, no solo a nivel individual, sino también a nivel colectivo?

Jamás,  por lo tarde que aprendí el deporte. En el sóftbol, yo sola nunca hubiese logrado esa gesta. Tengo record de juegos ganados en Panamericanos (seis) y lancé siete juegos seguidos en Indianápolis (1987). Primeros tres juegos sin hits ni carreras, y eso pasó por las mujeres que estaban detrás de mi eran las que cogían la bola y ejecutaban. Sola no hubiese podido.

Aparte de lucir desde el montículo, Ivelisse Echevarría fue una bateadora de
poder. En los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 1982 obtuvo el título
de bateo. (Foto: Marcos Mejías Ortiz) 
Medallista centroamericana, panamericana, participación en mundiales y olimpiadas, ¿Cuál puede ser el mejor momento de su carrera en el sóftbol?

Hubo dos: Centroamericanos de 1982, cuando ganamos la medalla de oro de manera invicta, y 1987 en Indianápolis, cuando me nombran la atleta más valiosa de los Panamericanos y logro récords que aún prevalecen. Fui con una gran condición a esos juegos (Panamericanos). A nivel centroamericano lancé 48 entradas consecutivas sin permitir carreras, récord vigente.

¿Qué le faltó por conseguir?

La medalla olímpica. Fui la abanderada, estuve en los Juegos Olímpicos, pero te queda ese vacío de no lograr la medalla.

En 1996, aunque era el primer torneo olímpico y se hizo historia con clasificar, aun así había esa mentalidad de ganar una medalla (Puerto Rico terminó el torneo con marca de 1-6, último lugar entre los ocho equipos participantes, siendo la única victoria gracias a Echevarría ante Australia, eventual medallista de bronce)

Hubo muchos factores, no es justificación, pero pasado el tiempo, pensando que fuimos el primer colectivo femenino en ir a unos Juegos Olímpicos, te queda el vacío que no fuiste medallista. Uno de los factores fue que Junior ya no estaba con nosotros (falleció en 1993), esa era la meta grande de él. Nos hizo mucha falta, él fue nuestro mentor, su capacidad directiva era otra cosa, era un hombre privilegiado en ese sentido.

Puerto Rico consiguió su pase a Atlanta ’96 en el Preolimpico de 1995 celebrado en Guaynabo. Una vez consiguen el pase, el logro fue dedicado a Cruz

Cuando ganamos y clasificamos, nos metimos al cementerio, brincamos la verja y dejamos allí la medalla que nos dieron. Esa fue nuestra primera reacción. Le dedicamos ese triunfo a Junior.

En la imagen: el bate que Echevarría utilizó en los Centroamericanos de 1982,
el uniforme que vistió cuando Puerto Rico consiguió el pase a las Olimpiadas
y la bola (extrema derecha) con que ganó el partido para clasificar a
Atlanta '96. (Foto: Marcos Mejías Ortiz)
Aparte del sóftbol, ¿en qué trabajaba?

Desde que me gradué de la universidad, Junior me dijo ‘te quedas aquí trabajando conmigo (en el municipio de Guaynabo)’. Estuve en varias posiciones. En mis últimos 20 años en el servicio público fui directora del Departamento de Recreación y Deportes en Guaynabo. El parque me quedaba al lado. A muchas de las muchachas, (Junior Cruz) las empleó en Guaynabo y no teníamos distracción, trabajábamos y luego estábamos en el parque. Eso fue una ventaja grandísima.

El sóftbol, poco a poco está volviendo a la atención del fanático del deporte, ¿cómo ve el futuro de este deporte?

Afortunadamente, tomó años ese cambio generacional, ese engranaje para estar entre las mejores. El hecho de que están en ese nivel, el sóftbol ha estado de moda todo el tiempo, pero en este momento hay un entusiasmo diferente. Me disfruto el momento, me meto en ese tiempo y me siento llena de vida con emociones grandísimas que las muchachas hayan llegado donde nosotras estuvimos y esperamos que puedan superarlo.

Faltan cuatro años para Tokio 2020, se perfila que el sóftbol regrese al escenario olímpico, ¿entiende que Puerto Rico tiene opción de lograr el pase?

Si el nivel de juego alcanzado en este momento continua superándose, no tengo dudas que estarían logrando esa clasificación. Pero hay que seguir trabajando ese equipo, que tiene jugadoras jóvenes que van a estar listas para ese nivel de juego

En dos años son los Juegos Centroamericanos y del Caribe y la meta es estar en el medallero

Definitivamente, tú no puedes estar en esas de ganar una medalla panamericana y te elimines en los primeros juegos de un centroamericano. Si a nivel panamericano ganaste una medalla de bronce, lo menos que debes lograr a nivel centroamericano es (presea de) plata. No puedes dejar caer ese nivel para lograr el objetivo olímpico.

El torneo local los equipos están colocados en dos divisiones: Betty Segarra y el otro a su nombre. ¿Qué le parece?

Extraordinario. Yo estuve en todas las inauguraciones de ambas secciones con Betty. Son cosas que te hacen sentir que después de tantos años se reconozca todavía tu aportación a ese deporte que queremos tanto. Significa mucho.

¿Le gustaría laborar en alguna función con el Equipo Nacional?

Sigo vinculada en el municipio de Guaynabo con su programa de sóftbol femenino infantil y juvenil, me dedico a trabajar con las lanzadoras. De hecho algunas juveniles están en la liga superior. Me siento orgullosísima de ellas y satisfecha de la labor que Nora May y yo estamos haciendo. Tenemos buena comunicación con los directivos del Equipo Nacional.


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