Destacada actuación de Puerto Rico en las Olimpiadas de Río 2016

Damos un vistazo a lo histórico, lo bueno y los sucesos difíciles para la delegación boricua en los Juegos Olímpicos

Por Marcos Mejías Ortiz / @marcosmortizpr / enlapinturadeportes@gmail.com

De niño, cuando vi por televisión mis primeras Olimpiadas (Barcelona 1992), y luego en las subsiguientes, siempre salía relucir el término de “turistas olímpicos”, como mofa, o a lo mejor como dura crítica, por los resultados de las delegaciones boricuas en el evento deportivo más importante del planeta.

A más de dos décadas, algunos siguen con esa mentalidad (que en algunos casos parece ser afirmativo ese pensar), pero en mi opinión no fue la norma para la delegación de Puerto Rico en las Olimpiadas de 2016.

Desde el punto de vista de Puerto Rico, los recién concluidos Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro deben ser reconocidos, quizás, como los más exitosos para el deporte puertorriqueño. En un periodo de poco más de dos semanas, el país vivió su momento de éxtasis con la histórica medalla de oro de Mónica Puig, pero de igual forma pasamos por momentos muy dolorosos como la dura descalificación del vallista Javier Culson.

El análisis de la actuación de la delegación de Puerto Rico en un evento de esta envergadura siempre trae opiniones divididas, incluso de personas con exposición en los medios que anteriormente “analizaban” el desempeño basándose, pobremente, solo en el total de medallas. Si ese es el barómetro para medir lo conseguido por Puerto Rico en Río 2016, su desconocimiento es más que evidente.

A continuación, analizamos, con la mayor objetividad posible, el desempeño de Puerto Rico en Río de Janeiro 2016.

Río 2016: los mejores juegos para Puerto Rico
Mónica Puig escribió el mejor capítulo en la
historia del deporte boricua . (Suministrada /
(Straffon Images / COPUR) 
Sin duda, la medalla dorada en el tenis femenino conquistada por Puig es lo más destacado en estas Olimpiadas para el deporte puertorriqueño. Con su inesperado triunfo, Puig se convirtió en la nueva leyenda deportiva para el archipiélago boricua.

Pero aparte del estreno boricua en lo más alto del podio olímpico, por primera vez en su historia Puerto Rico tuvo a cuatro atletas como finalistas en sus respectivos eventos, tres de ellos de manera inédita para sus disciplinas: Puig (oro en tenis femenino), Rafael Quintero (clavado en 10 metros plataforma), Luis Castro (salto) y el ahora dos veces finalista Culson (400 metros con vallas). La gesta de esta cuarteta supera lo conseguido en Londres 2012, cuando el luchador Jaime Espinal (presea de plata), Culson (bronce) y el gimnasta Tommy Ramos (anillas) fueron finalistas.

En total, Puerto Rico suma siete finalistas entre las pasadas dos Olimpiadas, comparando con los ocho en total que tuvo entre 1948 a 2008. De igual forma, por cuarta justa olímpica consecutiva, Puerto Rico tuvo, al menos un finalista en algún evento al recordar lo conseguido por los gimnastas Luis Felipe Vargas (2004), Luis Rivera (2008) en las finales de All Around. Mientras, Culson se convirtió en el primer puertorriqueño en ser dos veces finalista en el mismo evento, y el segundo boricua en ser dos veces finalista olímpico al unirse a los nadador Ricardo Busquets (1996, finalista en 50 metros y 100 metros libres). En cuanto a preseas, Puerto Rico tiene tres sumando Londres 2012 y Rio 2016, su mejor registro en Olimpiadas consecutivas, y por segunda justa al hilo, Puerto Rico estuvo en el medallero, gesta que solo se había conseguido una vez (1992 y 1996).

Sacando a un lado el campeonato de Puig, el séptimo lugar de Quintero en clavado fue histórico y de mucho valor. Solo pensar que Quintero apenas tiene 22 años; muchas alegrías podrían venir en el futuro cercano.

Aunque no fueron finalistas, hay que destacar los primeros triunfos olímpicos de los tenismesistas Adriana Díaz y Brian Afanador, el noveno lugar para Lely Burgos (53kg) en halterofilia (mejorando lo que hizo en Londres 2012), la marca nacional de la nadadora Vanessa García en los 50 metros libres (24.94), las victorias de Franklin Gómez (lucha) y María Pérez (judo), la marca personal (1:46.17) de Andrés Arroyo en los 800 metros (llegó a semifinal) y Celiangelys Morales (23.00) en 200 metros.

No podemos pasar por alto el pase a semifinal de Eric Alejandro en 400 metros con vallas, la marcar personal de Grace Claxton (55.85) en los 400 metros con vallas, y el pase semifinalista de Jasmine Camacho Quinn en 100 metros con vallas.

El caso de Camacho es muy especial, ya que terminó con la tercera mejor marca en toda la fase preliminar, pero, en semifinal, un error en la valla nueve tronchó lo que iba a ser un pase seguro a la final del evento. Situación parecida con Culson, quien por error involuntario fue penalizado por falsa salida en la final de su evento, siendo el ponceño candidato a medalla.  Y no podemos  pasar por alto la situación de Gómez, quien fue víctima de una de las peores decisiones de jueces que se haya visto en el deporte.

COPUR tiene que dar a respetar a los suyos
Lo ocurrido al final de la pelea entre Franklin Gómez e Ihktiyor Navruzov
causó mucho malestar a nivel internacional. (Robbert Wijtman / UWW.com)
Lo que ocurrió con el luchador en el último día de competencia fue una vergüenza, no solo para la lucha, sino para todo el olimpismo. Descaradamente, Gómez fue despojado de una clara victoria en los cuartos de final de los 65 kg en su combate ante el uzbeko Ihktiyor Navruzov, quien eventualmente terminó con la medalla de bronce en otra pelea con otro final controversial.

Todos sabemos lo que pasó en la pelea de Gómez, a quien si se hubiese respetado su victoria, hubiera luchado por una presea en la tarde del domingo, con buena posibilidad de lograr el podio.

La Federación Internacional de Lucha (UWW, por sus siglas en inglés) despachó el asunto expulsando de los Juegos a los jueces involucrados en la pelea de Gómez. La situación, según UWW, está bajo investigación. Hay que estar muy pendientes a lo que se descubra en este asunto, ya que los jueces de esa pelea: fueron incompetentes que no sabían las reglas de su deporte o estaban comprados. No hay de otra.

Esta situación creó mucho malestar en Puerto Rico y en el exterior, y no era para menos. Sin embargo, al momento de escribir estas líneas, el Comité Olímpico de Puerto Rico (COPUR) como entidad no se ha expresado de manera enérgica sobre este asunto.

Su presidenta, Sara Rosario, en entrevista televisiva transmitida el domingo en la tarde en el canal Punto 2 (2.2) indicó que lo ocurrido en la pelea de Gómez fue “una decisión que para nosotros fue completamente nefasta y adversa, pero que tenemos también que respetar”. ¿Respetar esa decisión? ¿Así de simple? No lo creo.

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En la noche del domingo, la líder del movimiento olímpico boricua abundó un poco más sobre el asunto en su blog al expresar que “El deporte de la lucha olímpica se encargó de empañarnos el último día de los Juegos”.

Rosario agregó que “¿De qué nos sirve la suspensión de los oficiales para la competencia final?  ¡Qué desilusión!  ¿Cómo pueden jugar así con el sacrificio y dedicación de los atletas?   Y hablo en plural, pues no sólo fue el mío, fueron varias las protestas que se realizaron y que dejaron grandes dudas sobre el proceder de esta Federación Internacional.   Dañaron el show, el deporte tiene la obligación de tener transparencia absoluta sobre cómo se definen los ganadores y los perdedores”.

Fuera de eso, no han salido expresiones contundentes del COPUR sobre este asunto. El daño se hizo y Gómez quedó sin opción de ganar medalla para el país, pero esto no puede quedar así. Lo menos que debe hacer el COPUR es expresarse e irónicamente, luchar, contra la UWW, para que se esclarezca que fue lo que pasó en la tarde de ayer.  Ser débil y “respetar” esa decisión es una falta de respeto, no solo para Gómez, sino para el país. Estamos hablando de la posibilidad real de un robo en el escenario deportivo más importante ante millones de testigos. Quedarse de brazos cruzados no es la solución, porque ayer fue Gómez, mañana puede ser otro luchador, incluso otro puertorriqueño, o puede pasar en otro deporte. Es importante estar en los momentos de triunfos y alegría, pero más imprescindible aún es ser enérgico ante una vil injusticia contra uno de los nuestros.

Los momentos difíciles
La selección femenina de voleibol no tuvo el rendimiento esperado durante
su primera participación olímpica. (FIVB.com)
Por otro lado, y de vuelta a lo ocurrido deportivamente en Río 2016, no todo fue alegría para Puerto Rico.

Todos sabemos lo ocurrido con los vallistas Culson y Camacho en sus respectivas carreras. Ambos demostraron sus quilates, en el caso de Culson con siete años (y quizás varios más) en la élite de los 400 metros con vallas, mientras que Camacho, en 100 metros con vallas, se perfila como una esperanza de medalla para Tokio 2020. De igual forma, fue lamentable la lesión de la judoka María Pérez en su pareja pelea ante una rival que eventualmente se llevó la medalla de plata.

A parte de esto, hubo otros momentos complicados con la rápida derrota del púgil Jeyvier Cintrón, los dos reveses de Jaime Espinal y el adiós de Melissa Mojica. Todos dieron buena batalla, así que no hay que sentir vergüenza.

En actuaciones que se esperaba un poco más, Wesley Vázquez, en sus segundas olimpiadas, no pasó de primera ronda en los 800 metros (1:46.96), y el dueño de la marca nacional no pudo mejorar el registro conseguido en Londres 2012 (1:46.45). Situación parecida con la pertiguista Diamara Planell, quien fue la primera puertorriqueña en participar del evento. Planell tiene el récord nacional (4.50 metros), pero se quedó en 4.15, bueno para el puesto 29 de 36 participantes. Lo positivo es que Vázquez (22 años) y Planell (23) son muy jóvenes y se espera mejoría para el próximo ciclo. Crystal Weekes, con solo 18 años, cayó en su único combate en Taekwondo. Weekes es otro talento de mucha proyección y su clasificación a Río debe ser de mucha ayuda.

Aunque finalizó 43 entre los 50 que completaron el evento de Triatlón, Manny Huerta (1:53:22) mejoró por 17 segundos el tiempo que logró en Londres 2012 en uniforme de Estados Unidos. A su vez, en su debut olímpico de Puerto Rico en tiro, Yarimar Mercado terminó 43 de 51 en rifle de aire y 24 de 37 en rifle de tres posiciones. Lauren Billys terminó 44 de 45 que completaron en ecuestre, mientras, en ciclismo ruta individual, Brian Babilonia no terminó su prueba.

Pero, quizás, en el evento que no fue el mejor para Puerto Rico fue el sexteto de voleibol femenino. Todos estábamos claro del alto nivel que iba a enfrentar el equipo boricua, sin embargo, entiendo que Puerto Rico debió tener mejor desempeño a lo demostrado. Y no me refiero a ganar partidos, ya que las boricuas terminaron con 0-5 y 0-15 en parciales para ser apenas el tercer equipo en irse en blanco (Ucrania 1996 y Kenia 2004) desde que el voleibol femenino se juega con 12 equipos (1996).

Este equipo lució muy bien todo el año ante competencia de su nivel, pero era claro que iba a pasar trabajo ante rivales de mayor envergadura. Que el equipo pasara de primera ronda no estaba en mis proyecciones, la opción de ganar, al menos, un juego era real, pero si no, que fuera competitivo. Irse con 0-15 en parciales, de los cuales en solo seis se pasó de 20 puntos y que en solo uno hubo opción de ganar, no fue fácil de digerir. En ocasiones, Puerto Rico pareció muy nervioso y cometió errores (no forzados por el nivel del otro) que no eran característicos de este equipo. Hay que analizar bien cómo fue que el sexteto clasificó a la Olimpiada. No quisiera pensar que hubo conformismo por estar en Rio 2016 y que por eso no se dio más. El usar como excusa que cuatro de los contrarios de primera ronda fueron los eventuales semifinalistas no es un punto válido. Puerto Rico pudo lucir mejor, aún en las derrotas.  

En términos generales, Puerto Rico hizo historia con su primera medalla de oro y con cuatro finalistas, su mejor registro en Olimpiadas, y sin olvidar que pudieron ser más preseas o pase a finales, pero los dioses del olimpo no lo quisieron.

Hubo sus momentos dolorosos, pero hay optimismo para el futuro. Ahora viene un nuevo ciclo que traerá de camino los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla 2018, los Juegos Panamericanos de Lima en 2019 para entonces llegar a las Olimpiadas de Tokio 2020.

Esperamos que en cuatro años Puerto Rico pueda hacer más historia en la otra parte del mundo.


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