Ivelisse Echevarría: “me sentía la puertorriqueña más privilegiada”

La exjugadora de sóftbol recuerda con mucho orgullo cuando se convirtió en la primera mujer abanderada en Olimpiadas, un acto que hoy cumple 20 años

Por Marcos Mejías Ortiz / @marcosmortizpr / enlapinturadeportes@gmail.com

Ivelisse Echevarría debutó con la selección nacional en los
Juegos Centroamericanos y del Caribe en 1978. (Foto:
Marcos Mejías Ortiz)
CAGUAS. En las próximas Olimpiadas de Río de Janeiro, las cuales inician el 5 de agosto, serán unas especiales para el deporte puertorriqueño. Por primera vez, la delegación de Puerto Rico estará compuesta por más mujeres que hombres con 27 féminas llevando la voz cantante del grupo de 42 atletas que representarán el archipiélago boricua en la tierra de la samba.

No obstante, hace dos décadas, el deporte femenino hizo historia para Puerto Rico en el escenario deportivo más importante del planeta.

Un día como hoy, 19 de julio de 1996, el pebetero olímpico fue encendido con la inauguración de los Juegos Olímpicos de Atlanta ’96, en la celebración de los 100 años de la era moderna del olimpismo. Puerto Rico estuvo representado por 69 atletas, 22 de los cuales eran mujeres, el número más alto para delegación alguna a nivel femenino (marca que será superada en Río de Janeiro). Pero lo más relevante de aquella delegación, fue la persona encargada de llevar la bandera puertorriqueña en la ceremonia inaugural celebrada en el Centennial Olympic Stadium (actual casa de los Bravos de Atlanta en las Grandes Ligas).

Por primera vez en la historia olímpica de Puerto Rico, una mujer fue seleccionada como abanderada de la delegación boricua, con el honor recayendo en una de las principales leyendas del sóftbol femenino: Ivelisse Echevarría.

Luego de muchos años de espera, el sóftbol hizo su debut de manera oficial como deporte olímpico en 1996. La novena de Puerto Rico consiguió su boleto para el evento y se unió a otras siete selecciones, y se convirtió en el primer equipo de conjunto femenino en clasificar a unas Olimpiadas.

Debido a su gran trayectoria internacional, que incluye tres medallas de oro y dos de plata en Juegos Centroamericanos y del Caribe, además de tres preseas plateadas en Juegos Panamericanos, y participación en varios mundiales, entre otros logros personales, fueron las razones para darle a Echevarría de mostrar con orgullo la bandera nacional ante millones de personas que observaron la ceremonia inaugural.

Dos décadas después, Echevarría recuerda con mucho cariño aquel momento. Por tal razón, En la Pintura Deportes entrevistó a la exjugadora sobre aquella experiencia única que le marcó la vida.

A continuación, la entrevista a Ivelisse Echevarría, a 20 años de haber sido abanderada olímpica.

¿Qué le pasó por la mente cuando le dijeron que iba a ser la abanderada de Atlanta 1996?

Esa noche estaba en el (parque) Donna Terry, en el entrenamiento del equipo, mientras se estaba llevando a cabo la votación en el Comité Olímpico de Puerto Rico. Cuando iba rumbo a mi casa, vino esa llamada. Mi reacción fue parar el carro en el paseo, bajarme, arrodillarme, y darle gracias a Dios. No había otra cosa que hacer, agradecerle a Dios. Justo cuando había anunciado que me iba a retirar del deporte internacional luego de las Olimpiadas, fue el premio que el Señor me dio luego de toda esa trayectoria

En las Olimpiadas de 1996, Ivelisse Echevarría se convirtió en la primera, y
hasta ahora única, mujer en ser abanderada en unas Olimpiadas.
(Foto: Marcos Mejías Ortiz) 
Cuando entró al estadio olímpico,  ¿Cómo estaban esos nervios?

Es algo tan impactante. Sentía que medía 10 pies. Quería que la bandera de Puerto Rico ondeara más alta que todas las banderas del mundo que estaban allí. Es algo tan emocionante, que 20 años después, yo no puedo decirte con exactitud esa mezcla de emociones que llegaron a mí en ese momento. Definitivamente, me sentía la puertorriqueña más privilegiada en ese momento

¿Cuán orgullosa se siente de ser la primera, y única mujer, que ha sido abanderada de Puerto Rico en unos Juegos Olímpicos?

El orgullo es inmenso, de que represente, hasta este momento, el esfuerzo femenino en todo lo que respecta el deporte. El que se me halla premiado con poder llevar la bandera, que es el anhelo más grande de cualquier atleta en el mundo entero. Eso definitivamente marca tu vida, mi vida la marcó. Es una vivencia tan inmensa, tan profunda, tan grande, que tu vida da un giro extraordinario en términos de la responsabilidad que eso conlleva a como ciudadana, el mensaje que tienes que llevar a otras generaciones. Inculcar ese orgullo y el afán de ir subiendo de nivel cada día hasta llegar a la meta final, que fue lo que alcancé: la participación olímpica y el abanderamiento de Puerto Rico.

Cuando inició su carrera internacional en 1978, ¿se imaginó que en algún momento se abriera la puerta para que el sóftbol y usted estuviera en el escenario olímpico?

Jamás me pasó por la mente, primero, porque el softbol no era mi deporte base. Yo venía de pista y campo. Mi beca universitaria (Universidad Católica de Ponce) fue por atletismo. Competía por Puerto Rico, pero en atletismo. No es hasta que llego a la Universidad que aprendo a jugar softbol.

A parte de lo que ocurra en la competencia, es la cumbre (como atleta) estar ahí

Es la cumbre. Como atleta uno va a dar el máximo, va a ganar. Cada juego, cada entrada, cada minuto en el terreno de juego, es un momento valiosísimo  y de mucha entrega. No llegamos a estar en el cuadro de medallas, pero estuvimos ahí y por derecho propio (Puerto Rico clasificó mediante el Preolímpico celebrado en Guaynabo, en cuya final venció a Colombia)



El equipo de sóftbol era el  mimado de Puerto Rico a  nivel femenino, que es lo que ocurre hoy día con la selección femenina de voleibol. ¿Qué similitud ve con el sexteto femenino que va para su primera olimpiada con lo que hizo el softbol en 1996?

Muy parecido.  Muchos años de preparación para ese momento cumbre, que es lo que está pasando con el voleibol ahora mismo. En el voleibol, no ha sido un desempeño de par de años, hay muchos años acumulados. Igual forma pasó con nosotros, nos tomó muchos años llegar allá arriba. Llegamos a ser quintas en el mundo (Mundial 1986). Todo eso fue acumulativo para querer más. La meta final: los Juegos Olímpicos y lo logramos.

Tardó un poco (llegar a las Olimpiadas), pero valió la pena

Valió la pena, definitivamente.

En las próximas semanas se va llevar la votación para decidir si el softbol regresa al escenario olímpico. Si tuviera la oportunidad de estar en ese congreso, ¿qué diría en pro para que el sóftbol regrese a las Olimpiadas de Tokio 2020?

No tengo duda que va a regresar. Era obvio, que el mismo Japón impulsara el regreso porque es uno de los mejores equipos en el mundo. En cuanto a béisbol de igual forma. Si tuviera la oportunidad de ir y aportar para tomar la decisión final, con mucho gusto, yo estaría dispuesta. Ha sido una campaña larga de los que administran las federaciones. Estoy segura que va a permanecer y más con el nivel que ha alcanzado el softbol femenino.

La legendaria exlanzadora observa, a través del libro 'De Londres a Londres',
la foto del momento que cargó la bandera boricua en Atlanta 1996.
(Foto: Marcos Mejías Ortiz) 
En Atlanta 1996, Puerto Rico estableció una marcar con 22 mujeres atletas en la delegación, esa marca se rompe ahora con las 27 que van para Río de Janeiro. ¿Qué dice esto del deporte femenino puertorriqueño?

Siempre he dicho, de manera jocosa, que las mujeres nos vamos a quedar con el mundo, y el tiempo como que me ha ido dando la razón. Antes no se veía mujeres en puestos importantes, ahora es de todos los días. El hecho de tener un número mayor de mujeres, eso dice de la entrega, del empeño de nosotras las mujeres: que nos proponemos unas metas y no descansamos hasta alcanzarlas.

Al momento, usted sigue como la única mujer que ha sido abanderada a nivel olímpico. Para el futuro, ¿alguna atleta femenina que considera sea esa próxima mujer abanderada?

Tenemos varias que sí pueden en su momento llevar la bandera: Adriana Díaz, quien con el favor de Dios, si sigue su ascenso y ritmo de carrera, sin duda va hacer una candidata.  Mónica Puig, que si sigue con su avance en el deporte, es una representante de Puerto Rico. Beverly Ramos, pensaba que iba a estar en los candidatos ahora. Hay mujeres calificadas, con la trayectoria y los quilates para ser abanderada de Puerto Rico en los Juegos Olímpicos



¿Qué mensaje le enviaría a Jaime Espinal como próximo abanderado en Río de Janeiro?

Tuve la oportunidad de hablar con él. Le aconsejé que no permitiera que la parte protocolar y lo que conlleva ser abanderado, no lo desviara de su enfoque de lo que es la competencia. Muchas veces los abanderados nos desenfocamos un poquito de lo que es la competencia en sí para cumplir con las responsabilidades del abanderamiento. Le dije ‘Jaime, ahora se cumplen 20 años de esa vivencia, y todavía no puedo expresar que sentí en ese momento. Así que, te va a pasar eso mismo.  Es un momento tan grande, emocionante, que te van a faltar palabras para poder expresarlo. Pero pasado ese momento, regresa inmediatamente al enfoque de la competencia, que va a ser lo más importante para ti en ese momento’


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