En memoria de Tinajón Feliciano: “Para mí era grande representar la patria”

Debido al fallecimiento del legendario canastero, presentamos parte de una entrevista realizada a este en el 2010, en la que se repasa su carrera, su acercamiento a la NBA, entre otros temas

Por Marcos Mejías Ortiz / @marcosmortizpr / enlapinturadeportes@gmail.com

Raúl "Tinajón" Feliciano (6) con el uniforme de Puerto
Rico en un fogueo en España en 1952. (Imagen tomada
del libro 'Los efectos secundarios de la fama', cuyo autor
es Tinajón)
El baloncesto de Puerto Rico se encuentra de luto ante el fallecimiento de una de sus principales figuras del deporte: Raúl “Tinajón” Feliciano.

El excanastero fue figura del deporte para la década de 1950 y siempre se ha establecido que el baloncesto puertorriqueño se divide en dos partes: antes y después de Tinajón.

En esta aventura que se llama periodismo deportivo tuve la oportunidad de entrevistar en dos ocasiones a Tinajón, siendo una de ellas como parte de mi proyecto de tesis para mi maestría en Periodismo de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. Los otros entrevistados para aquel proyecto fueron el expelotero Emilio “Millito” Navarro y el expúgil Ángel “Cholo” Espada.

Fue para el 2010 cuando tuve la oportunidad de por primera vez conversar con Tinajón.  Fue una entrevista, que pareció más bien una clase de historia del baloncesto puertorriqueño.  Para ese tiempo, Tinajón vivía en los Estados Unidos y no tuvo reparos en aceptar mi propuesta de entrevista. La charla duró casi una hora, 60 minutos en los que aprendí mucho de baloncesto y de la vida de uno de los mejores atletas que ha dado este país.

Debido a la partida física de Tinajón, a continuación les presento un extracto de aquella entrevista realizada en el 2010. Como parte del proyecto, realicé una búsqueda sobre su carrera y lo encontrado demuestra el impacto que tuvo Tinajón en su época: seis veces campeón de anotaciones del BSN, monarca con los Gallitos de la UPR en 1951, vistió el uniforme nacional en dos Juegos Centroamericanos y del Caribe, entre otros logros. Además, fue abogado y juez. Lo que desconocía y supe a través de él, fue que recibió ofertas para jugar en la NBA con los Knicks de Nueva York y los Bullets de Baltimore.

Aquí parte de la entrevista realizada a Tinajón Feliciano:
El 5 de septiembre de 1949, Tinajón estableció la marca de anotaciones de nuestro baloncesto al encestar 46 puntos, dejando atrás el registro de 39 tantos que ostentaba Joe Barreras, de los Cangrejeros de Santurce. La actuación de Feliciano fue vital en el triunfo de los Gallitos 83-66 ante los Cardenales de Río Piedras.

El récord de anotaciones de Feliciano fue todo un acontecimiento en el baloncesto local lo que provocó que el 8 de septiembre de 1949 se estableciera una nueva marca de asistencia con 3,315 presenciando el partido de los Gallitos visitando a los Atléticos en San Germán. Los locales sacaron de la cancha a la UPR, 71-47. Tinajón coló 28 en causa perdida.

Ya en el ámbito internacional, Tinajón tuvo la oportunidad de vestir el uniforme nacional en 1950, en los VI Juegos Centroamericanos y del Caribe celebrado en Ciudad de Guatemala. En el partido ante Cuba, Feliciano anotó 30 puntos, en la derrota boricua 83-68. (Martínez Rousse, 1 de marzo de 1950).  Puerto Rico quedó eliminado del evento al perder ante Panamá, no sin Tinajón dejar su huella al conseguir 32 puntos, y ser catalogado como el mejor canastero del campeonato (Martínez Rousse, 6 de marzo de 1950). 

En 1954, en los Juegos Centroamericanos y del Caribe en Ciudad de México, la historia ante los canaleros fue distinta, al Puerto Rico vencer a Panamá 99-80, guiados por 28 puntos de Tinajón.

Tinajón nos contó que se inició en el baloncesto cuando a los 10 años sus papás le pusieron un canasto en su casa y ahí comenzó a jugar. Su inicio en el Baloncesto Superior  Nacional, que antes era conocido como Circuito de Baloncesto Superior, fue en 1947 con los Gallitos de la Universidad de Puerto Rico.

Por información que hay sobre usted, en los periódicos de la época, se le considera como uno de los pioneros del baloncesto local, ¿qué reacción merece ese reconocimiento?

Un don que  Dios me dio, y yo no puse nada ahí y mi reacción es “eso dicen”. He leído yo mucho de eso. Lo que pasa es que antes de yo jugar baloncesto se jugaba en equipos del área metropolitana, la Universidad, Río Piedras, San Juan y Santurce, jugaban en la cancha de la Universidad, que no era bajo techo, era una cancha de cemento y una grada limitada, yo empecé a jugar en ese año ‘48-‘49, y en el ‘49 tuvieron que cambiar la cancha local al estadio Sixto Escobar. Pusieron un tablero allí provisional, un canasto, y aquello se llenaba. Ese año 49 fue que yo establecí un récord de anotaciones en el Baloncesto Superior.

Tinajón Feliciano fue el primer jugador en rebasar los 40 puntos en un juego
del BSN en septiembre de 1949. (Suministrada / BSN)
¿Cuán difícil fue hacer esa marca bajo esas condiciones, bien distintas a como se juega el baloncesto hoy en día?

Esa noche estaba, como decimos en el deporte, “como navaja” y pude anotar los 46 puntos. Cuando yo estaba a punto de romper la marca, tenía como 35, 36 puntos, como estaba a punto de romperla el equipo de Río Piedras, que iba por 18 puntos abajo faltando en el juego como tres o cuatro minutos o cinco, congeló la bola, la única manera de que yo no rompiera la marca. ¿Por qué como un equipo abajo por 18 puntos cómo va a congelar la bola? Tenían que tirar al canasto. Además, tenía amigos míos que jugaban  de la izquierda tiró la bola a fallar y ahí se rompió la congelación y pude anotar. Y cuando había anotado los 46 le dije a Víctor Mario (dirigente): “mira sácame, que ya ganamos el juego”. Yo no jugaba para anotar al canasto, yo  jugaba porque el hecho de ganar era lo importante, pero a mí no me importaba si metía 20, 40. Verdad que metía mucho al canasto, era por ganar no por yo ser héroe.

En un escrito de Rafael Pont Flores, este lo describió como un héroe luego de establecer la marca de anotaciones. ¿Qué reacción merece estas oraciones en especial en la parte donde dice que Víctor Mario lo felicitó por su récord y dando a entender que usted fue un héroe ese día?

Bueno pues sí me llamaron héroe, para aquella época, decían que habían dos épocas en el baloncesto: antes de Tinajón y después de Tinajón. Porque yo comencé con las anotaciones sobre 20 puntos, el récord anterior a ese récord de 27 puntos era de 16 puntos por juego. Parrilla Lugo, un mexicano que vino a jugar a Puerto Rico estableció la marca en el ‘48. Al yo romper esa marca por nueve (9) puntos por juego más que el anterior pues eso causó furor y me llamaban héroe, me llamaban antes de Tinajón y después de Tinajón, la gente me veía por la calle iban a donde mi aunque no los conociera, pasé por esa etapa de fama, que tiene efectos secundarios.

En su época como balonceslista, ¿cuál fue su mayor momento de gloria?

Cuando gané el primer campeonato en 1951 con la Universidad de Puerto Rico. Ganamos con siete novatos y cuatro veteranos. Veteranos de segundo año y había uno con experiencia que tenía cuatro años en la liga. Ese campeonato me llenó, lo más importante en mi vida y gané dos campeonatos más con Río Piedras, pero no compara con aquello.

¿Y tuvo algún momento de decepción?

Lo único que lamento en mi vida de deportista y como persona es que yo no aceptara, aún con el salario que yo cogía, la oferta de ir a jugar con los Knicks de Nueva York, porque ahora mismo yo no sé si hubiese dado el grado o no. Tengo la duda, y mientras viva quedará esa duda. Y eso es lo que lamento más grandemente de todo lo que he hecho en mi vida.

Imagen del equipo de Puerto Rico que jugó en un cuadrangular en España.
(Foto tomada del libro 'Los efectos secundarios de la fama')
¿Cuán importante fue para usted representar al país en esos dos juegos Juegos Centroamericanos y del Caribe (1950 y 1954)?

Es el orgullo más importante para mí. En Guatemala, el problema de Puerto Rico para ir a estos juegos, jugadores de Puerto Rico jugaban y estudiaban en colegios de Estados Unidos y las Olimpiadas (como se le conocía a los Centroamericanos) se celebraban en época de clases. Por ejemplo, Pachín Vicéns, Pototo Ramírez no fueron a Guatemala y por ahí los mejores. De hecho, el equipo que fue a Guatemala fueron cinco jugadores de la Universidad de Puerto Rico y la Universidad llegó quinto en el torneo, así que te imaginas si hubieran ido los mejores, no recuerdo que posición llegamos. En esa olimpiada yo rompí el récord de los Centroamericanos que anoté 26 puntos por juego.

¿Y en base a esas dos experiencias representando a Puerto Rico, llegó a sentir presión por representar bien al País?

Era lo más grande que tenía, lo más grande después fue ir a España a jugar una serie allá. Estaban las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, un equipo de Francia, el Real Madrid y nosotros. También la Universidad Complutense. Tuvimos una gira de siete juegos por Estados Unidos, fuimos a Santo Domingo en otra ocasión, para mí era grande representar la patria. Olvídate de todo lo demás

¿Por qué era tan importante para usted representar a Puerto Rico en el exterior?

Bueno, es representar la Madre Patria. La Madre Patria no es España, la Madre Patria es Puerto Rico, yo adoro a mi país. Después allá por las circunstancias especiales yo quisiera estar allá, y amo mi país, los bacalaítos fritos, las alcapurrias y también, las playas, el mangó de  Mayagüez, Salinas... bueno, tú sabes.

¿Cuáles usted cree son las características que debe tener un representante del deporte de un país?

Primero, que sea su país, que lo quiera, que sienta pasión por su país. Que no vaya a la  tierra extranjera y va a dar un mal ejemplo, que actúe correctamente. Que de su máximo, que de 101% de su capacidad representando a su país. Eso es para mí.

¿De dónde sale ese apodo de “Tinajón”?

Había un caballo en el Hipódromo que era argentino y era el campeón del Hipódromo en aquella época, todavía no estaba el Comandante, por eso se corría en el hipódromo en Hato Rey, y había unos fanáticos hípicos, entre ellos, unos amigos míos y otros más fanáticos hípicos y entonces, cuando yo estaba jugando, y voy hacia el canasto y vio que estaba cerca: “mira a Tinajón” porque era fanático hípico. Lo oyó Rafael Pont Flores, y se quedó toda la vida Raúl “Tinajón” Feliciano.

Si existiera una máquina del tiempo, y el Tinajón Feliciano, baloncelista de los años 50 estuviese jugando hoy en día, 50 años después, ¿cuán diferente hubiese sido esa relación, esa fama que usted vivió en el 50 con la fama de hoy en día?

Hoy en día estamos en televisión, los periódicos con primera plana deportiva. Porque antes en Puerto Rico, antes de yo jugar, el baloncesto salía en la tercera página de deportes y cuando yo jugué me pusieron en primeras planas y esas cosas, en esta época que vivimos hubiese ganado dinero y yo no ganaba nada. No cobraba un centavo por un juego, y tenía, una publicidad extraordinaria, ¿qué  más?

Entonces, si la prensa que existe hoy en día, hubiese estado en su época, ¿cómo baloncelista, hubiese cambiado en algo la fama que usted vivió como atleta destacado?

Me parece no podía cambiar porque yo salía en los titulares muchas veces, tenía una publicidad extraordinaria. Yo diría que viví una publicidad que no tiene paralelos en Puerto Rico, esa que me dieron a mí, como me dijo un amigo mío, “tú sales más en el periódico que (Luis) Muñoz Marín”, en la época de baloncesto. En un barrio de Puerto Rico había un grupo de gente, como 200 personas, y pasó un nene y preguntaron: “¿Oiga, señor, qué es lo que pasa aquí, que hay tanta gente? Eso me lo contaron a mí, no es por echármela. No que viene el hombre más famoso de Puerto Rico viene aquí a hablar. ¿Qué viene Tinajón pa’aca?”.

Esa historia me la hicieron a mí o me la inventaron, y a lo mejor es embuste.  

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